viernes, 19 de septiembre de 2008

Tarde de viernes

Pensaba que cuando llegara a casa podría tumbarme en el sofá, mandar los zapatos muy lejos, cerrar los ojos y desconectar... Al menos dos minutos, por favor, dejadme que cierre los ojos, os lo prometo en cuanto descanse un poquito os hago todo el caso que queráis, me lo contáis todo, os respondo a lo que sea, pero por favor....



Y me dejaron, y me dormí.


1 comentario:

Rocío Ricci dijo...

Ah! Qué infinito placer!
Mis respetos a Clotilde.