martes, 23 de septiembre de 2008

Presión

Soy especialista en cargarme de presión. Yo solita y sin ayuda de nadie, me encargo de llevarme al límite. Es como si no fuera capaz de funcionar a menos que esté sobrepasada por las circunstancias, así que en cuanto mi vida se tranquiliza y toma un rumbo claro y organizado, decido que estoy aburrida y busco rápidamente una nueva fuente de estrés.


Todo este proceso tiene lugar de forma insconsciente, al menos en parte. No es que yo llegue una tarde a casa, me sirva un café y de forma racional, sentada a la mesa del salón, decida complicarme la vida, sino que voy aceptando tareas, responsabilidades y formas de vida que me suponen estar todo el día arañando minutos para poder llegar a todo lo que he decidido hacer.

Pero lo consigo. Es un reto permanente y reconozco que de vez en cuando "me tengo que dejar llevar" aceptar que no puedo con todo, pero esos minutos de flaqueza bastan para sentirme otra vez en la cima del mundo. No hay nada más satisfactorio para mi que comprobar cómo al llegar la noche he podido tachar todas las tareas de la lista. Un día más, todo ha salido casi bien. Entonces puedo sentarme tranquilamente al ordenador y actualizar el blog con la última tontería que me ronda la cabeza. Ésta.


No hay comentarios: