No te das cuenta, Pam? Esa realidad que tú crees, con la que sueñas, no existe nada más que en tu imaginación. Te ves como una princesa exótica, llena de sex appeal, irresistible y no eres más que un ama de casa, guapa, es cierto y con mucho atractivo, pero estás muy lejos de lo que ellos desean.
Ya lo viste el otro día, cuando tuviste acceso a las fotos de la última fiesta. Qué locos! A tí jamás se te hubiera ocurrido hacer cosas así en una fiesta de gente que no conoces... Ya, ya lo sé, a mí tampoco, pero, Pam, son 15 años de diferencia y mucho más mundo del que tú tendrás jamás.
Va, mujer, no llores. Si en realidad todo esto ya lo sabías. Era demasiado bonito. Y tu imaginación se dispara tan rápido! Al fin y al cabo sólo comistéis juntos un día, con vino, de acuerdo, y tú saliste medio mareada y llena de ternura hacia él y su sonrisa de Tom Cruise, pero él... Él se fue a su casa y siguió con sus historias. Con su pléyade de chicas monísimas de cuerpos espectaculares. Para él no eres más que una amiga divertida y juega a escandalizarse del caso que le haces, pero nada más.
Soñabas con cambiar tu vida, no? Sí, tenías ya todo planeado, todo previsto y llevabas dos días con la sonrisa de felicidad sin abandonar tus labios.
Ya ves, la realidad tiene la mala costumbre de bajarnos de las nubes a golpes. Se nos presenta de pronto delante y nos deja expuestos al ridículo. Nos destroza las fantasías una a una y las deja hechas trocitos y desparramadas por el suelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario