viernes, 23 de mayo de 2008

Movimiento


NAVEGANDO



Un compañero de la oficina tiene un barco y siempre que puede se escapa a navegar en algún pantano. Bueno, supongo que siempre será el mismo pantano porque no creo que sea fácil andar moviendo un barco de pantano en pantano, que no estamos hablando de un barco de juguete.


Hay viernes en los que sospechosamente desaparece muy temprano de la oficina (si hace sol), y otros en los que aparece a pesar de haberse despedido efusivamente el jueves por la tarde (si llueve).


A mi los barcos me marean. He montado pocas veces y todas he acabado de color verde y vomitando.




VOLANDO


Desde niño soñaba con volar. Literalmente. En cuanto cerraba los ojos el subconsciente le dotaba de alas y le llevaba en volandas por el mundo. Podía sentir el aire acariciándole las mejillas y la mirada asombrada de las águilas cuando aprovechaba la misma térmica que ellas.


Tardó muchos años en descubrir el parapente, pero una vez que hizo su primer vuelo (como pasajero en el biplaza del profesor) ya no quiso volver a bajarse de las nubes.


El destino, siempre tan irónico, le llevó a un país sin montañas. Se consuela viendo planear a las gaviotas, y dándoles de comer pan en la arena de la playa.


Han vuelto los sueños y las águilas con cara de sorpresa.

No hay comentarios: