jueves, 25 de octubre de 2007

Manos mágicas*

Tenía lágrimas en los ojos cuando se tumbó en la camilla. "me duele tanto". Un examen preliminar le hizo comprobar que la contractura era, efectivamente, de las complicadas. Sus dedos expertos fueron recorriendo la espalda despacio, evaluando lo que las yemas de los dedos le contaban al contacto con los músculos. Músculos contraídos, ligamentos inflamados. Dolor. Se untó las manos con el aceite y con mucho cariño, sin perder la concentración fue deshaciendo las contracturas, ablandando los músculos, relajando la espalda, los hombros, las caderas.
Ya no lloraba. La mueca de dolor con la que había llegado a la consulta había sido reemplazada por una sonrisa dulce y relajada.
*Homenaje a Paco :-)

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