miércoles, 26 de septiembre de 2007
Llena
Las noches de luna llena un impulso más fuerte que su voluntad le hacía salir de casa y deambular por las calles. Nada que ver con la leyenda. Ningún rasgo físico repentino en su fisonomía, ni más pelo, ni uñas más largas... Todo permanecía igual, pero en sus ojos sí había una ansiedad mal disimulada y sobre todo no podía apartar la mirada de la luna. Y sed, mucha sed.
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