Hay gestos, actitudes, que se nos graban en la memoria de forma indeleble: sonrisas que nos iluminan un día, o una vida, gestos de cariño que nos endulzan la existencia, miradas que nos singularizan en la multitud...
Pero hay miradas que se nos clavan como un puñal en el pecho y nos hielan el corazón.
2 comentarios:
Todas esas miradas nos enriquecen, es bueno quedarse con las luminosas y escapar a tiempo de las gélidas.
Pero caen sin avisar, como un rayo; y te fulminan.
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