Anoche en la cena nos reímos todos mucho. Papá estaba contento y Mamá parecía más relajada que de costumbre. Había preparado una cena exquisita y todos le dijimos que estaba muy rica. Eso la puso muy contenta y el ambiente se relajó todavía más. Por eso después de cenar vino a nuestro cuarto y nos estuvo leyendo capítulos del libro, y luego jugó con los peluches y fue como ir al teatro.
Los días así duermo bien. No me despierto en toda la noche y cuando me quiero dar cuenta ya está Mamá dándonos el beso de buenos días.
Mamá nos despierta todos los días. A veces muy temprano porque entra antes a trabajar, entonces nos da el beso y se marcha y nosotros nos quedamos un ratito más en la cama, saboreando el beso. Acurrucados bajo las sábanas. Apurando cada minuto que nos queda hasta que Papá viene a despertarnos, casi siempre de buen humor. Nos hace cosquillas nos gasta bromas y nosotros nos levantamos partidos de risa.
Los días que Mamá entra a trabajar más tarde es ella quien nos despierta. Nos da besos, nos mete prisa, pero siempre nos deja un ratito más hasta que viene toda apurada porque de pronto se ha hecho tardísimo y si no nos damos prisa no nos va a dar tiempo a desayunar.
Pero hay noches que no son tan bonitas. No sé por qué pero ellos están enfadados y nos mandan a la cama rápido y cuando vinenen a nuestro cuarto sólo nos dan un beso. No hay risas, ni libro, ni peluches. Hay que acostarse rápido y apagar la luz. Es la única forma de que se tranquilicen. Luego mi hermano y yo nos contamos cosas hasta que nos entra sueño, hablando bajito para que no se den cuenta. Esas noches me despierto muchas veces, y tengo pesadillas y me despierto sudando en mitad de la noche. Mi hermano me agarra la mano para poder dormirse, y por la mañana tenemos tanto sueño que no nos queremos levantar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario