domingo, 18 de abril de 2010

De vuelta

Ya ves, apareciste tras aquella puerta cuando menos me lo esperaba y no supe qué contestarte, cómo saludarte. Te miré con los ojos fijos en tu sonrisa sin saber si sonreirte o reprocharte, si hablarte o darme la vuelta. Parada, paralizada por la sorpresa, murmuré algo -mitad reproche, mitad saludo- y avancé hacia la salida.

Creí que si no te miraba -veía- no existirías, pero me seguiste, me preguntaste, me agarraste del brazo... y me volví, violenta, para desasirme, escapar, aniquilarte, y entonces vi tu mirada y no supe interpretarla. Vi preguntas, incertidumbre, sorpresa y dolor. Y no supe qué decirte.

Me soltaste y me alejé. Sin palabras.